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domingo, 7 de marzo de 2010

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Hola a todos... odio los domingos. Creo que nunca lo había mencionado antes en el blog, pero es verdad, sufro de un odio hacia el primer día de la semana. (si alguien quiere debatirme que el domingo no es el primer día de la semana, agarre un calendario y lea cual es la primera letra que aparece leyéndolo de izquierda a derecha.) No se que tiene, pero el aire que se respira los domingos me pone un poco de malas.

Supongo que en parte es el sentimiento de saber que al día siguiente comienza de nuevo la carga escolar o laboral (o ambas), que las presiones que pudiste poner en pausa el viernes, volverán a caer en tu espalda como losas en cuanto suene el despertador del lunes.

También tiene algo que ver que (por lo menos para mí) los domingos sean días que es casi imposible salir o ver a los amigos o hacer algo ligeramente divertido, son días tediosos por naturaleza. Mis padres me quieren en casa porque, en sus palabras: a) es un día familiar b) mañana tienes clases c) ya saliste toda la semana d) es el único día que puedes pasar con nosotros.

De estas razones, la primera no veo porque el domingo deba ser más familiar que los otros días, y si la razón "b" fuese válida, pues tampoco podría hacer nada más que los viernes y sábados; la razón c es una vil mentira en el 90% de las semanas y la d es una exageración, paso todas las noches de 12 a 5 con ellos en su casa.

Otra razón para que no me gusten los domingos es el exceso de tiempo ocioso. No me gusta no tener nada que hacer más que estar sentado viendo TV o en el MSN o viendo videos o escuchando música. Claro que estar realizando estas actividades es mejor que estar haciendo tareas domésticas o escolares, pero el no tener mi mente ocupada, usualmente hace que me ponga a pensar en mis problemas, lo cual me deprime, así que usualmente estoy deprimido los domingos.

Como extra, pues si, los domingos son los días que más tiempo paso "en familia" y es cuando más roces suceden entre los miembros de la misma. Si no es que mi hermano no se apura para bañarse e ir a misa, es que mi papá no hizo bien las cuentas y hace falta dinero, o es que yo no sirvo para ayudar en nada o es que sólo nos ponemos a ver televisión en ves de ayudar en casa, o... (la lista es larga). Los domingos usualmente son el día para hablar de todos los problemas de la semana, de desquitar los rencores e insultar de manera sutil.

Pero bueno, ya en 7 minutos terminará el domingo.

Por otro lado, esta semana comencé mis clases de vocalización, y me han gustado bastante. El profesor es muy amigable y los ejercicios sólo son ligeramente avergonzantes. Por el momento aun no cantamos en forma, pero ya nos pidió que hiciéramos una pequeña muestra para él con alguna canción que nos supiéramos. En mi caso fue la de La rosa de los vientos de Mägo de Oz, cantada sin pista porque el profesor no tiene pistas de ese grupo (una lástima). Con base en lo que escuchó, me recomendó que cantara algo como la canción de Un mundo Ideal (A whole new world) de la película de Aladdin, porque a su parecer mi voz encajaba. Junto con esa escogí otra del mismo cantante (Ricardo Montaner) que se llama Déjame Llorar. Y pues por el momento estoy trabajando con esas tres.

2 minutos más.

Este domingo además de depresión me trajo desilusión, ya que esperaba escuchar a los alumnos avanzados de vocalización presentándose en el Vicente Guerrero por el día de la Familia, pero debido a las lluvias, el evento se canceló.

Amo la lluvia y todo, pero en Mexicali, el que llueva usualmente es una calamidad, se tapan las coladeras, se inunda las calles, se ensucian los carros, se atora el agua en el piso de la parte de atrás de la casa... cosas así.

Y bien el domingo ha terminado, demos un gran aplauso para recibir al lunes que se proyecta aburridísimo y tedioso.

Nos vemos.

Por cierto, antes de irme, compré un recetario con 100 recetas cuyo ingrediente principal es el arroz. Estén preparados para otra receta mágica como la de hace algunos meses.

jueves, 13 de agosto de 2009

Lucian's style rice

Creo que esta será una entrada para recordar por los próximos meses.

Habiéndome decidido a probar mis poderes culinarios y tras varios intentos exitosos, me encontré con uno aun más exitoso que los demás, el cual decidí que debía de ser afamado por ustedes y ser objeto de imitación. 

La receta, totalmente sencilla, fue realizada y descubierta de manera espontánea mientras jugaba con los ingredientes de la cocina de mi madre.

Sin más preámbulos, explicaré paso a paso como preparar el manjar, comenzando con los ingredientes:

  • Kari patta
  • Hojas de un árbol de la familia de las rutáceas
  • Coriandro
  • Comino
  • Semillas de mostaza
  • Pimientas negra y roja
  • Fenogreco (también conocido por alolva)
  • Cúrcuma
  • Canela
  • Clavo
  • Cardamomo

-Nota: Si por alguna razón de racismo étnico su mamá no posee los ingredientes antes mencionados, podrán utilizar el Polvo de la Maldad, también conocido como Polvo de Curry, ya que esos ingredientes fueron los que usé para hacer mi mezcla original de tal polvo. Nah, mentiras, compré el polvito en la Food4Less.

  • 1/4 taza Arroz
  • 1/2 taza de Agua
  • Condimento Italiano con olor chistoso
  • Salsa de mi mamá
  • 1/4 de barra de queso Philadelphia

Pasos a seguir (porción individual):

  1. Colocar el arroz y el agua en una olla y ponerla a fuego medio, tapandola con su correspondiente tapadera.
  2. Antes de que hierva, espolvorear de media a una cucharada de polvo de Curry sobre el arroz y el agua; a la vez ponerle una pizca del condimento Italiano con olor chistoso.
  3. Dejar la olla tapada durante aproximadamente 10 minutos, esperando a que el agua se evapore.
  4. Una vez que el arroz esté cocido y amarillo se deberá servir en un plato hondo. 
  5. Vertir de 3 a 5 cucharadas de salsa de mi mamá y usar una cuchara para revolver el arroz con la salsa.
  6. Colocar el trozo de queso Philadelphia en el plato con el arroz, y usando una cuchara y un cuchillo mezclarlos hasta que quede uniforme.

Y listo, el resultante es un plato lleno de el más exquisito manjar para dioses hindús jamás creado. No sólo tiene presencia y poder; su olor despierta tus sentidos de una manera inigualable, mientras la suavidad de su textura se derrite en tu paladar a la vez que el sabor llena tus papilas gustativas al punto de que nada nunca jamás volverá a saber de la misma manera. Es un aperitivo de cielo que cae como maná dentro de tu boca mortal para devolverte la esperanza en una vida más plena después de ésta.

Pero ahora, después de orgasmearte con tanto placer culinario, queda algo pendiente. El Curry tiene una propiedad muy curiosa. Mancha todo lo que toca cuando está en agua de un intenso color amarillo, el cual penetra profundamente en el material contenedor, haciendo casi imposible el intentar quitarlo. 

No por nada se le conoce como el Polvo de la Maldad. 

Pero vamos... la regañada por dejar todo amarillo hepático vale la pena después de comer el platillo.

Si se quiere preparar para más de una persona, pues multiplique las cantidades de la porción individual por la cantidad de personas a las que se desea preparar. Y no sea pendejo... si el resultado es más de una taza de arroz, utilice más de una olla o haga varias porciones menores.

Si presenta reacciones alérgicas, me deslindo de toda responsabilidad; además si eso sucede, probablemente no seas suficientemente genial para comer el manjar. Porque obviamente, esta comida es de Dios.

Última nota: Si quieren saber como se prepara la salsa de mi mamá, pregúntenle a ella. De seguro sabe.