Tengo tanto odio dentro de mí. He pasado mucho tiempo con este odio terrible. Es mi forma de ser lo que me ha provocado esta condición. El tragarme todo lo que pasa, aceptar lo que se me impone y el pensar que algún día todo se resolverá, que un día "seré lo suficientemente apto" para afrontar esas situaciones que no deseo, que ya llegará el día en que "sea grande".
Y así, tragándome todo, aceptando lo que los demás me dicen, claro que estuve mal, claro que estuve triste. Tanto rencor negado, tanto odio creciendo y burbujeando en un estanque negro e inaccesible, sin afluentes o fugas, creciendo y estancándose poco a poco.
Que ciego fui... que ciego quise ser. Y varias personas me ayudaron a levantar velos de negrura en mis ojos, pero aun así, invidente seguí siendo.
Tal vez intenté luchar por lo que quise, pero si no lo lograba, volvía al baúl del rencor y era encerrado tras una frase que decía: "Total... para que hacer rencores".
Pero no... quiero gritar, quiero hacer rencores, quiero odiar y sentir y explotar todo eso que tengo dentro.
Porque así como amo, así odio, hace como quiero, así me enojo. Es todo parte del círculo completo y no puedo fingir ser perfecto y estar siempre bien; no puedo hacer como que cada herida no sangra y cada golpe no duele. Ya no.
Fui lastimado, profundamente y aun sangro, pero ya no haré como si ese dolor no existiera o como si estuviera bien que me lo hayan hecho.
No, no estuvo bien. Fue algo terrible...
Varias veces me has preguntado algo, mas siempre te he contestado con un simple "No, como podría odiarte". Pero hoy te puedo decir, que si podría, tengo las razones para hacerlo, y en algunos momentos lo hago. No soy un mártir, no soy un guerrero estoico que recibe cortes y no grita. Ya no.
Ya no me interesa más estar sin mancha, no me interesa más sólo mostrar mi lado lleno de compasión y cariño, soy humano, tengo defectos, nunca fui ni seré perfecto. Odio a veces y amo siempre.
Te odio
Te amo